Versión Moderna
1929 por Enrique Pratt
Lucas capítulo 1
Luc 1:1 Ya que muchos han intentado coordinar una relación de las cosas que entre nosotros han sido del todo certificadas,
Luc 1:2 según nos las entregaron aquellos que desde el principio fueron testigos de vista y ministros de la palabra,
Luc 1:3 hame parecido bueno también a mí, después de haber averiguado exactamente todas las cosas desde su origen, escribírtelas por orden, dignísimo Teófilo;
Luc 1:4 a fin de que conozcas la exacta verdad de las historias en las que has sido oralmente instruído.
Luc 1:5 Hubo en los días de Herodes, rey de Judea, cierto sacerdote llamado Zacarías, de la clase de Abías; y su mujer era de las hijas de Aarón, y su nombre, Elisabet.
Luc 1:6 Y ambos eran justos delante de Dios, andando irreprensiblemente en todos los mandamientos y estatutos del Señor.
Luc 1:7 Y no tenían hijo, porque Elisabet era estéril; y ambos eran ya bien avanzados en días.
Luc 1:8 Aconteció, pues, que mientras él ministraba como sacerdote delante de Dios, en el orden de su clase,
Luc 1:9 conforme a la costumbre del sacerdocio, le cayó en suerte quemar el incienso, entrando en el Santuario del Señor.
Luc 1:10 Y toda la muchedumbre del pueblo estaba fuera orando a la hora del incienso.
Luc 1:11 Y le apareció un ángel del Señor, que estaba de pie a la derecha del altar del incienso.
Luc 1:12 Y al verle, Zacarías se turbó, y cayó temor sobre él.
Luc 1:13 Mas el ángel le dijo: No temas, Zacarías; porque tu oración ha sido oída, y tu mujer Elisabet te dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Juan.
Luc 1:14 Y tendrás gozo y alegría, y muchos se regocijarán en su nacimiento:
Luc 1:15 porque será grande a la vista del Señor; no beberá vino ni licor fermentado; y será lleno del Espíritu Santo, aun desde el seno de su madre:
Luc 1:16 y a muchos de los hijos de Israel hará volver al Señor su Dios.
Luc 1:17 E irá delante de su faz, en el espíritu y poder de Elías, para hacer volver el corazón de los padres hacia los hijos, de los desobedientes también a la cordura de los justos; aparejando así un pueblo preparado para el Señor.
Luc 1:18 Y dijo Zacarías al ángel: ¿En qué conoceré esto? pues yo soy viejo, y mi mujer es avanzada en días.
Luc 1:19 Y respondiendo el ángel, le dijo: Yo soy Gabriel, que asisto en la presencia de Dios; y he sido enviado para hablar contigo, y para darte estas buenas nuevas.
Luc 1:20 Y he aquí que estarás mudo y no podrás hablar, hasta el día en que esto sea hecho; por cuanto no creíste mis palabras, las cuales se cumplirán a su tiempo.
Luc 1:21 Y el pueblo estaba esperando a Zacarías; y se maravillaban de su tardanza dentro del Santuario.
Luc 1:22 Mas cuando salió, no les podía hablar; y percibieron que había visto una visión en el Santuario: pues les hablaba por señas, y permaneció mudo.
Luc 1:23 Y sucedió que cuando se cumplieron los días de su ministerio, se fué a su casa.
Luc 1:24 Y después de aquellos días, concibió su mujer Elisabet, y se ocultó por cinco meses, diciendo:
Luc 1:25 Así ha hecho conmigo el Señor, en los días en que me ha mirado para quitar mi afrenta entre los hombres.
Luc 1:26 Y al sexto mes, el ángel Gabriel fué enviado de Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret,
Luc 1:27 a una virgen desposada con un varón llamado José, de la casa de David; y el nombre de la virgen era María.
Luc 1:28 Y entrando en donde ella estaba, le dijo: ¡Dios te guarde, oh altamente favorecida! el Señor es contigo:¡bendita tú entre las mujeres!
Luc 1:29 Mas ella se turbo mucho con este dicho, y discurría consigo misma que clase de salutación sería ésta.
Luc 1:30 Y el ángel le dijo: ¡No temas, María; porque has hallado favor con Dios!
Luc 1:31 Y he aquí que concebirás en tu seno, y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre JESÚS.
Luc 1:32 Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de su padre David:
Luc 1:33 Y reinará sobre la casa de Jacob eternamente; y de su reino no habrá fin.
Luc 1:34 María entonces dijo al ángel: ¿Cómo será esto, pues yo no conozco varón?
Luc 1:35 Y el ángel respondiendo, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te hará sombra: por lo cual también la criatura santa que ha de nacer, será llamada Hijo de Dios.
Luc 1:36 Y he aquí que tu parienta Elisabet, ella también ha concebido un hijo en su vejez; y este es el sexto mes con aquella que fué llamada estéril.
Luc 1:37 Pues para con Dios ninguna cosa será imposible.
Luc 1:38 Y dijo María: He aquí la sirvienta del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra. Y el ángel se fué de ella.
Luc 1:39 Y levantándose María en aquellos días, fué apresuradamente a la serranía, a una ciudad de Judá;
Luc 1:40 y entrando en casa de Zacarías, saludó a Elisabet.
Luc 1:41 Y fué así que cuando oyó Elisabet la salutación de María, la criatura dio saltos en su seno; y Elisabet fue llena del Espíritu Santo,
Luc 1:42 y exclamó con voz grande, y dijo: ¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu seno!
Luc 1:43 ¿Y de dónde esto a mí, que venga a mí la madre de mi Señor?
Luc 1:44 Pues, he aquí, en cuanto llegó a mis oídos la voz de tu salutación, la criatura dió saltos de alegría en mi seno.
Luc 1:45 ¡Y bienaventurada la que ha creído! porque tendrán cumplimiento las cosas que le fueron dichas por parte del Señor.
Luc 1:46 Dijo entonces María: ¡Engrandece mi alma al Señor;
Luc 1:47 y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador!
Luc 1:48 por cuanto ha mirado benignamente la bajeza de su sirvienta; pues, he aquí, desde ahora me llamarán bienaventurada todas las generaciones.
Luc 1:49 Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso, y santo es su Nombre.
Luc 1:50 Y su misericordia es de generación en generación sobre los que le temen.
Luc 1:51 Con su brazo hace prodigios: esparce a los soberbios en el pensamiento de su corazón.
Luc 1:52 Depone a los poderosos de sus tronos, y ensalza a los humildes.
Luc 1:53 A los hambrientos los llena de bienes, y a los ricos los envía con las manos vacías.
Luc 1:54 Ha auxiliado a Israel su siervo, teniendo en memoria la misericordia prometida
Luc 1:55 (según habló a nuestros padres) a Abraham y a su simiente para siempre.
Luc 1:56 Y María se detuvo con ella como tres meses; y se volvió a su casa.
Luc 1:57 A Elisabet, pues, se le cumplió el tiempo de dar a luz; y dió a luz un hijo.
Luc 1:58 Y oyeron sus vecinos y sus parientes que Dios había engrandecido para con ella su misericordia; y se alegraron con ella.
Luc 1:59 Y aconteció que al octavo día vinieron para circuncidar al niño; y le llamaban, según el nombre de su padre, Zacarías.
Luc 1:60 Pero respondiendo su madre, dijo: No, sino que será llamado Juan.
Luc 1:61 Y le dijeron: Nadie hay de tu parentela que se llame de este nombre.
Luc 1:62 E hicieron señas a su padre, preguntándole cómo quería llamarle.
Luc 1:63 Y pidiendo la tablilla, escribió, diciendo: Juan es su nombre. Y todos se maravillaban.
Luc 1:64 Y al instante fué abierta su boca, y suelta su lengua, y habló, bendiciendo a Dios.
Luc 1:65 Y cayó temor sobre todos los que moraban en derredor de ellos; y por toda la serranía de Judea se hablaba de todas estas cosas.
Luc 1:66 Y todos los que las oían, las guardaban en su corazón, diciendo: ¿Qué, pues, será este niño? Y la mano del Señor estaba con él.
Luc 1:67 Y Zacarías su padre fué lleno del Espíritu Santo, y profetizó, diciendo:
Luc 1:68 ¡Bendito sea el Señor Dios de Israel! porque ha visitado a su pueblo y obrado su redención;
Luc 1:69 y a levantado para nosotros un cuerno de salvación, en la casa de su siervo David —
Luc 1:70 (como habló por boca de sus santos profetas, que han sido desde el principio del mundo),
Luc 1:71 salvación del poder de nuestros enemigos, y de la mano de todos los que nos aborrecen;
Luc 1:72 para dar efecto a la misericordia prometida a nuestros padres, teniendo en memoria su santo pacto;
Luc 1:73 el juramento que juró a Abraham nuestro padre;
Luc 1:74 que él nos daría el que, libertados de la mano de nuestros enemigos, le sirviésemos, sin temor,
Luc 1:75 en santidad y justicia, delante de él, todos nuestros días.
Luc 1:76 ¡Y tú, niño, serás llamado profeta del Altísimo! pues irás ante la faz del Señor, para preparar sus caminos;
Luc 1:77 dando conocimiento de salvación a su pueblo, en la remisión de sus pecados;
Luc 1:78 a causa de las entrañas de misericordia de nuestro Dios, en las que nos visitará el Sol naciente, descendiendo de las alturas,
Luc 1:79 para dar luz a los que están sentados en tinieblas y en sombra de muerte; para dirigir nuestros pies en el camino de la paz.
Luc 1:80 Y el niño crecía, y se iba fortaleciendo en espíritu; y estuvo en los desiertos hasta el día de su manifestación a Israel.