Reina-Valera
1865 por Ángel de Mora y Enrique Pratt
Lamentaciones capítulo 1
Lam 1:1 ¡CÓMO está asentada sola la ciudad ántes populosa! la grande entre las naciones es vuelta como viuda: la señora de provincias es hecha tributaria.
Lam 1:2 Llorando llorará en la noche, y sus lágrimas en sus mejillas: no tiene quien la consuele de todos sus amadores: todos sus amigos le faltaron, volviéronsele enemigos.
Lam 1:3 Judá pasó en cautividad a causa de la aflicción, y de la grandeza de servidumbre: ella moró entre las gentes, y no halló descanso: todos sus perseguidores la alcanzaron entre estrechuras.
Lam 1:4 Las calzadas de Sión tienen luto, porque no hay quien venga a las solemnidades: todas sus puertas son asoladas: sus sacerdotes gimen, sus vírgenes afligidas, y ella tiene amargura.
Lam 1:5 Sus enemigos son hechos cabeza, sus aborrecedores fueron prosperados; porque Jehová la afligió por la multitud de sus rebeliones: sus niños fueron en cautividad delante del enemigo.
Lam 1:6 Fuése de la hija de Sión toda su hermosura: sus príncipes fueron como ciervos que no hallaron pasto; y anduvieron sin fortaleza delante del perseguidor.
Lam 1:7 Jerusalem, cuando su pueblo cayó en la mano del enemigo, y no hubo quien le ayudase, entónces se acordó de los dias de su aflicción, y de sus rebeliones, y de todas sus cosas deseables que tuvo desde los tiempos antiguos: miráronla los enemigos, y escarnecieron de sus sábados.
Lam 1:8 Pecado pecó Jerusalem, por lo cual ella ha sido removida: todos los que ántes la honraban, la menospreciaron, porque vieron su vergüenza: ella también suspira, y es vuelta atrás.
Lam 1:9 Sus inmundicias trajo en sus faldas, no se acordó de su postrimería: por tanto ella ha descendido maravillosamente, no tiene consolador. Mira, o! Jehová, mi aflicción, porque el enemigo se ha engrandecido.
Lam 1:10 Extendió su mano el enemigo a todas sus cosas preciosas; y ella vió a las gentes entrar en su santuario, de las cuales mandaste que no entrasen en tu congregación.
Lam 1:11 Todo su pueblo buscó su pan suspirando, dieron por la comida todas sus cosas preciosas para refocilar el alma. Mira, o! Jehová, y ve, que soy tornada vil.
Lam 1:12 No os sea molesto todos los que pasáis por el camino, mirád, y véd, si hay dolor como mi dolor, que me ha venido; porque Jehová me ha angustiado en el día de la ira de su furor.
Lam 1:13 Desde lo alto envió fuego en mis huesos, el cual se enseñoreó: extendió red a mis piés, tornóme atrás, púsome asolada, y entristecida todo el día.
Lam 1:14 El yugo de mis rebeliones está ligado en su mano, entretejidas han subido sobre mi cerviz: ha hecho caer mis fuerzas: háme entregado el Señor en manos de donde no podré levantarme.
Lam 1:15 El Señor ha hollado todos mis fuertes en medio de mí: llamó contra mí compañía para quebrantar mis mancebos: lagar ha pisado el Señor a la vírgen hija de Judá.
Lam 1:16 Por esta causa yo lloro: mis ojos, mis ojos fluyen aguas; porque se alejó de mí consolador que dé reposo a mi alma: mis hijos son destruidos, porque el enemigo prevaleció.
Lam 1:17 Sión extendió sus manos, no tiene consolador: Jehová dió mandamiento contra Jacob, que sus enemigos le cercasen: Jerusalem fué en abominación entre ellos.
Lam 1:18 Jehová es justo, que yo contra su boca rebelé. Oid ahora todos los pueblos, y ved mi dolor: mis vírgenes y mis mancebos fueron en cautividad.
Lam 1:19 Dí voces a mis amadores, mas ellos me han engañado: mis sacerdotes y mis ancianos, en la ciudad perecieron, buscando comida para sí con que entretener su vida.
Lam 1:20 Mira, o! Jehová, que estoy atribulada, mis entrañas rugen, mi corazón está trastornado en medio de mí; porque rebelé rebelando: de fuera me deshijó la espada, de dentro parece una muerte:
Lam 1:21 Oyeron que gemía, y no hay consolador para mí: todos mis enemigos, oido mi mal, se holgaron, porque tú lo hiciste: trajiste el día que señalaste: mas serán como yo.
Lam 1:22 Entre delante de tí toda su maldad, y haz con ellos como hiciste conmigo por todas mis rebeliones; porque muchos son mis suspiros, y mi corazón está doloroso.