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Reina-Valera
1865 por Ángel de Mora y Enrique Pratt

2 Pedro capítulo 1

2Pe 1:1 SIMÓN Pedro, siervo y apóstol de Jesu Cristo, a los que han alcanzado fé igualmente preciosa con nosotros en la justicia de nuestro Dios y Salvador Jesu Cristo.
2Pe 1:2 Gracia y paz os sean multiplicadas en el conocimiento de Dios, y de Jesús nuestro Señor:
2Pe 1:3 Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad, nos sean dadas de su divina potencia, por medio del conocimiento de aquel que nos ha llamado por su gloria y virtud,
2Pe 1:4 Por las cuales nos son dadas preciosas y grandísimas promesas; para que por ellas fueseis hechos participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que está en el mundo por concupiscencia.
2Pe 1:5 Vosotros también, poniendo toda diligencia en esto mismo, mostrád en vuestra fé virtud; y en la virtud ciencia;
2Pe 1:6 Y en la ciencia templaza; y en la templaza paciencia; y en la paciencia temor de Dios;
2Pe 1:7 Y en el temor de Dios amor hermanable; y en el amor hermanable caridad.
2Pe 1:8 Porque si en vosotros hay estas cosas, y abundan, no os dejarán estar ociosos, ni estériles en el conocimiento de nuestro Señor Jesu Cristo.
2Pe 1:9 Empero el que no tiene estas cosas es ciego, y no puede ver de léjos, estando olvidado de la purgación de sus antiguos pecados.
2Pe 1:10 Por lo cual, hermanos, tanto más trabajád de hacer firme vuestra vocación y elección; porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás.
2Pe 1:11 Porque de esta manera os será abundantemente administrada la entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesu Cristo.
2Pe 1:12 Por lo cual yo no me descuidaré de recordaros siempre estas cosas, aunque vosotros las sepáis, y estéis confirmados en la verdad presente.
2Pe 1:13 Porque tengo por justo, (en tanto que estoy en este tabernáculo,) de excitaros por medio de recordamientos:
2Pe 1:14 Sabiendo que brevemente tengo de dejar éste mi tabernáculo, como nuestro Señor Jesu Cristo me ha declarado.
2Pe 1:15 También yo procuraré con diligencia, que después de mi fallecimiento vosotros podáis tener siempre memoria de estas cosas.
2Pe 1:16 Porque nosotros no os habemos dado a conocer el poder y la venida de nuestro Señor Jesu Cristo, siguiendo fábulas por arte compuestas; sino como habiendo con nuestros propios ojos visto su majestad.
2Pe 1:17 Porque él había recibido de Dios Padre honra y gloria, cuando una tal voz fué a él enviada de la magnífica gloria: Este es el amado Hijo mío, en el cual yo me he agradado.
2Pe 1:18 Y nosotros oímos esta voz enviada del cielo, cuando estábamos juntamente con él en el monte santo.
2Pe 1:19 Tenemos también la palabra profética más firme: a la cual hacéis bien de estar atentos como a una candela que alumbra en un lugar oscuro, hasta que el día esclareza, y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones:
2Pe 1:20 Entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de particular interpretación.
2Pe 1:21 Porque la profecía no fué en los tiempos pasados traida por voluntad humana; mas los santos hombres de Dios hablaron, siendo inspirados del Espíritu Santo.